Un Héroe Vagabundo

Relato de un errante en la guerra del Pacífico

Esta novela histórica nos presenta una serie de personajes que interactúan con nuestro protagonista de una manera distinta a lo esperable, pero al mismo tiempo nos hace ver y sentir el dramatismo de una conflagración, sin dejar de mantenernos en constante suspenso en que nos sumerge la acción.

Garbo, con un relato basado totalmente en hechos reales, nos entrega una visión diferente, más humana y dramática del apasionante mundo de las vivencias cotidianas de soldados y civiles durante la Guerra del Pacífico, narradas desde un punto de vista muy singular, pero a la vez novedoso y cautivador.

Un libro que nos hará pensar y valorar la lealtad de los hombres enfrentados a un ambiente totalmente hostil como es una guerra.

La vida de este errante comienza en los cerros del puerto de Valparaíso, donde nace y se cría. Pero a raíz de los hechos del 14 de febrero de 1879, decide bajar de aquellos cerros en busca de nuevos horizontes.

Es así como lo encontramos dentro de algunos de los tantos regimientos que partieron al norte, en el comienzo de una nueva vida en un ambiente que le era absolutamente desconocido. De los verdes cerros del puerto pasa al desierto y aridez de Antofagasta. Es en esta ciudad donde ve aparecer al Huáscar, se entera de lo ocurrido el 21 de mayo y es parte de las largas jornadas de entrenamiento de los soldados, como también de las vivencias en la ciudad.

Desembarca en Pisagua y junto con sus compañeros, combate hasta llegar exhausto a la cima de los acantilados. Luego extenuantes caminatas por las áridas arenas, llegan al cerro San Francisco donde participa en la Batalla de Dolores, narrándonos los hechos como un mero espectador.

Es parte de la tropa que avanza hacia la quebrada de Tarapacá y queda herido en la batalla del 27 de noviembre. Con las tropas peruanas hace la marcha desde ese poblado hasta la ciudad de Arica, marcha efectuada por los contrafuertes cordilleranos y llena de penurias por la falta de agua y comida.

Pasa un tiempo viviendo en aquella ciudad y es testigo presencial de los sentimientos de los oficiales peruanos por la pérdida de Tacna y luego no narra desde el punto de vista de los defensores la toma de Arica.

Sus aventuras continúan con el retorno a su ciudad natal, para regresar al frente de la guerra, esta vez acompañando un sacerdote, con el cual tiene una serie de vivencias, no solo religiosas sino que también místicas que hacen del protagonista no solo un guerrero, sino que también un ser con creencias, miedos, fe y sobre todo bondad.

Desembarca junto con el Ejército Expedicionario en la bahía de Curayaco para rápidamente dirigirse al poblado de Lurín, donde relata la vida del campamento y la emocionante entrega del estandarte perdido al 2° de línea. Logra infiltrarse en Lima y es desde esa perspectiva que nos narra la agitada vida en la ciudad desde un día antes de la Batalla de Chorrillos hasta el ingreso de Baquedano a la ciudad.

Reencontrándose con un gran amigo, regresa a Chile junto con las tropas victoriosas y empieza una nueva vida. Pronto se da cuenta de la falta de oportunidades para los heridos e inválidos de la guerra, quedando sólo el alcohol como paliativo para los estados de ánimo depresivos. Luego de un altercado es tomado preso, pero su compañero, ya redimido, lo rescata de las garras de a muerte.

Nuestro protagonista nos describe con admirable exactitud y prolijidad los olores que reflejan los estados de ánimo de los seres humanos, pero por su condición no puede distinguir los diferentes colores, solo en matices del blanco y negro.