La República en sus Laberintos

Ensayos sobre política, cultura y mujeres en el siglo XIX chileno

Este libro propone pensar la república chilena de las primeras décadas como un laberinto que debía recorrerse, en el tiempo, buscando una salida institucional y cultural para los desafíos que planteó la crisis de la monarquía en América.

Entre la esperanza y la anarquía; entre la civilización y la barbarie, la república presentaba desafíos ineludibles que había que enfrentar recorriendo los pasillos del laberinto, sin abandonar las señas seguras que aportaban la religión y el consenso social. Impregnados de la idea que el principio central de la sociabilidad y del Estado era la virtud más que los derechos, sus forjadores enfrentaron el conflicto entre teorías y prácticas políticas en la esperanza que la civilización del pueblo otorgaría las condiciones para su inclusión plena.

La clase dirigente chilena no dudó que la república abría un derrotero hacia la plena vigencia de los derechos que prometía, pero deambulaba atemorizada en el temor que los obstáculos desviaran la ruta. Con ese telón de fondo intentó definir un nosotros chileno, convirtiendo la consolidación de una nación en un proyecto asociado a la constitución de un Estado que debía considerar diversos componentes.

En las 3 partes que se divide el libro, los ensayos intentan visibilizar los aspectos de cultura política que asoman en los debates intelectuales en torno a la institucionalización de una república representativa. Incluye entre sus temáticas la ilustración del tránsito desde la militarización de los héroes hacia la consagración de civiles e intelectuales como referentes nacionales, el problema de la guerra como mecanismo de adhesión al proyecto estatal y nacional, así como de conservación del orden social, político, y de expansión. Pensar el siglo XIX como el siglo de la exclusión ciudadana, plantea la pregunta sobre la inclusión como un desafío inacabado del debate sobre la libertad y la igualdad políticas. El libro enfrenta este problema analizando los debates sobre la participación y educación de la mujer.

Si volver a ese siglo fundacional tiene algún sentido, más allá de la mera erudición, es por la ilusión que proyecta encontrar a ese puñado de hombres, y también mujeres, que ponían sus esperanzas en proyectos políticos, y, a pesar de todas sus limitaciones, confiaban en que desde lo político se podía construir un orden cultural.

En tiempos en que las identidades colectivas tienden a disolverse a favor del individualismo, y en que la democracia centra su atención en la mercantilización de las relaciones sociales, tal vez revisitar el republicanismo sea un aporte para el siglo XXI. La tradición de pensamiento republicano, su lenguaje de deliberación pública y su concepción de libertad pueden contribuir a plantear la posibilidad de un proyecto de nación chilena que recupere una concepción de libertad que defienda los vínculos personales y una definición de igualdad que considere los derechos civiles, políticos y también el acceso a los bienes públicos para la mayoría de la población.